“Hay gran cantidad de ciudadanos en situaciones injustas por no saber que un detective podría haberle ayudado”

Enrique Arranz, Presidente del Col·legi Oficial de Detectius Privats de Catalunya: “Hay gran cantidad de ciudadanos en situaciones injustas por no saber que un detective podría haberle ayudado”.

La figura del detective privado se corresponde con un profesional de la investigación, formado y especializado, que debe cumplir unos requerimientos legales y que debe operar siempre dentro del marco legal, que no puede aceptar cualquier caso y que no debe usar medios ilícitos.

Sobre la figura del detective privado, los servicios que presta y la importancia de fomentar su papel en nuestra sociedad hablamos con Enrique Arranz, Presidente del Col·legi Oficial de Detectius Privats de Catalunya
1. ¿Qué competencias profesionales y personales consideras que debe reunir un detective privado?

Desde un punto de vista legal se requiere:

Tener la nacionalidad de alguno de los Estados miembros de la Unión Europea
Estar en posesión de un título universitario de Investigación Privada
Carecer de antecedentes penales por delitos dolosos.
Además de no haber sido sancionado en materia de seguridad privada.

Además y ya a título personal, considero que debe tener vocación de servicio a las personas, capacidad analítica, visión estratégica y mucha intuición.

Son básicos la ética, la discreción, la confidencialidad, la profesionalidad, la integridad, la responsabilidad y la eficiencia.

Es importante tener claro que el detective que ejerce debe tener su Tarjeta de Identificación Profesional (TIP) y estar dado de alta en su actividad en el organismo de control correspondiente.

¿Por qué debemos fomentar el papel de los detectives privados en nuestra sociedad?

En la mayor parte de ámbitos judiciales la carga de la prueba es básica para defender los derechos de los ciudadanos y en este país, la obtención de información y pruebas solamente pueden realizarla los detectives privados de forma exclusiva por Ley. Son muchos los ciudadanos que por no obtener pruebas pierden la posibilidad de ejercer sus derechos y precisamente los detectives estamos para garantizarlos.

Por otra parte, además de la ayuda a los ciudadanos, prestamos servicios a empresas, grandes corporaciones, bancos, sector asegurador, etc. La realidad es que en todos los ámbitos es necesaria la participación del detective y es importante que exista difusión de todo aquello que un detective puede hacer en beneficio de la sociedad de forma global.

Si tuviera que resumirlo en una frase: Hay gran cantidad de ciudadanos en situaciones injustas por no saber que un detective podría haberle ayudado.

3. ¿Qué tipo de servicios profesionales presta un detective privado?

En el siguiente link puede ver una enumeración de los servicios que suelen prestar los detectives privados, que no son pocos.

Hoy en día la cantidad de servicios ofrecidos es amplia y variada. Son servicios habituales investigaciones relacionadas con:

Modificación de medidas en convenios reguladores
Situaciones de baja fingida
Casos de competencia desleal y fugas de información
Defensa de marca y propiedad intelectual
Asuntos relacionados con arrendamientos urbanos y incumplimientos de contratos
Ciberinvestigación
Fraude
Etc.

4. El Col·legi Oficial de Detectius Privats de Catalunya cuenta con más de 400 profesionales, ¿qué servicios ofrece el Colegio a sus colegiados?

Cuando un Detective Privado se colegia entra a formar parte de un colectivo, hecho que da garantías tanto al detective como a quienes piden sus servicios.

Básicamente las funciones del Colegio son:

Asesorar a sus colegiados en ámbitos jurídicos amplios
Disponer de una Comisión de Deontología para velar por la buena praxis de los colegiados.

Perseguir el intrusismo profesional
Asesorar a ciudadanos que requieren servicios de detectives y necesitan conocer la profesión.

Ofrecer servicios de formación para que la profesión siempre esté actualizada
El Colegio negocia para el colectivo opciones beneficiosas con empresas que le pueden facilitar su trabajo.

Dispone de una intranet con servicios exclusivos para colegiados
Realizamos un congreso anual para el intercambio de conocimiento entre profesionales

Mantenemos relaciones institucionales con otros colectivos para conseguir retroalimentación entre todos.

¿Cómo trabaja un detective?

Quedamos con una de los 4.000 detectives privados que hay en España. No es un trabajo cualquiera. Depósito lleno, comida preparada y material listo: “sabes cuándo empiezas pero nunca cuándo vas a acabar”. La cámara de video es fundamental. En algunas ocasiones, incluso cámaras ocultas.

En un año, nuestra protagonista se encarga de unos 150 casos. El seguimiento y vigilancia de personas es uno de sus principales trabajos. Infidelidades y fraudes de bajas laborales, los casos más comunes.

Las redes sociales son un gran aliado para los detectives. La información que se comparte en internet permite esclarecer la mitad de los casos.

La huella digital

Nos lo han puesto de manifiesto en repetidas ocasiones: investigar a alguien cada día es más fácil. Cualquier persona posee hoy en día un arsenal de gadgets y aparatos que sería la envidia del mismísimo James Bond, y que van mucho más allá de lo que la prolífica imaginación de Ian Fleming habría podido anticipar. Cámaras de video  de bolsillo de alta resolución, localizadores de movimientos vía satélite, micrófonos fácilmente camuflables,  grabadores de conversaciones telefónicas…etc. Todas ellas utilidades que el más común de los teléfonos inteligentes incorpora, y que están al alcance de los millones de usuarios de estos dispositivos.

Nada de las cámaras en miniatura ni los engorrosos microfilms de las antiguas películas de espías. Sin duda, estas son las nuevas herramientas del detective privado del siglo XXI.

Se diría que el trabajo de un detective privado en Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, como en cualquier otra ciudad del hemisferio desarrollado del planeta, ya lo puede desempeñar cualquiera. Pero nada más lejos de la realidad. Precisamente las nuevas tecnologías son nichos de delincuencia por un lado y, por otro, resquicios para la investigación y averiguación de hechos ocultos, que solamente un profesional cualificado, debidamente formado y acreditado mediante la oportuna licencia del Estado está en condiciones de identificar y emplear adecuadamente en uno y otro caso. Siempre eso sí, dentro del margen de la legalidad.

Y es que el conocimiento que el detective privado tiene de los límites impuestos a su profesión – nadie mejor que un detective sabe hasta dónde puede llegar y hasta donde no – es la mejor garantía de que el resultado de sus investigaciones pueda ser aceptado como prueba ante un juez en unos casos, o no vulnere derechos de terceros que puedan originar perjuicios a la persona por cuenta de quién se esté investigando. Además de las nuevas herramientas, el conocimiento del oficio y de las nuevas formas delictivas, permite que un sólo detective privado pueda evitar muchos fraudes.

En definitiva, gracias a la huella digital que dejamos diariamente, un detective privado puede averiguar que estamos incurriendo en un fraude por una baja fingida, pongamos por caso. Una etiqueta o una foto compartida por un allegado en una red social, de la que no hayamos tenido constancia en el momento en que fue tomada, puede ser suficientemente reveladora. Como sucedía en el paradigmático caso de la persona cuya baja laboral no le impedía correr maratones, según atestiguaban ciertas fotos inocentemente publicadas por alguno de sus contactos.

 

Las tecnologías y los nuevos casos favorecen el auge de los detectives

Los detectives privados conforman una profesión en crecimiento que, aunque peligrosa, atrae a muchos jóvenes. Su labor ha cambiado en los últimos años con la llegada de las nuevas tecnologías. En un principio se centraban principalmente en temas familiares o de pareja, como infidelidades o custodias de menores de edad. A día de hoy se ha profesionalizado mucho: «No ha crecido, sino que ha cambiado la tipología de las investigaciones». Se enfocan en temas mercantiles relacionados con la propiedad intelectual o la competencia desleal, así como laborales centradas especialmente en las bajas fraudulentas. En los últimos años las contrataciones se decantan hacia las nuevas tecnologías. También existen algunas divisiones dentro de los despachos que se enfocan a temas concretos como puede ser el fraude agrícola.

Lo que más contratan los clientes es la comprobación de las lesiones causadas por un accidente de tráfico, así como bajas laborales fraudulentas. Existe un crecimiento de las investigaciones relacionadas con patentes y marcas debido al tejido industrial y empresarial. Quien más solicita estos servicios son grandes empresas, aseguradoras y mutuas. Por su parte, los investigados no siempre son particulares, sino también las propias entidades. Son habituales los estudios mercantiles para comprobar el patrimonio real de una compañía o informes de solvencia. Sin adentrarse en los delitos públicos, sí que corroboran la responsabilidad civil derivada de los mismos. Ellos se encargan de determinar la posible indemnización que existe en robos, accidentes de tráfico o atropellos de peatones.

Tras haber investigado a alguien, el detective debe acudir al juzgado para presentar las pruebas y allí «les ven la cara». Además, durante la vista se les llama por su nombre y no por su número de identificación fiscal, ya que la Ley de Enjuiciamiento Civil aún no recoge este cambio. «Hay compañeros que incluso tienen que ir disfrazados a juicio para no ser reconocidos».

El desarrollo de esta profesión también interfiere mucho en su vida privada y familiar: «Tenemos que viajar mucho, hacer servicios de noche y los seguimientos duran desde las siete de la mañana hasta las ocho de la tarde». Pese a ello consideran que es un trabajo ágil y dinámico, especialmente para los jóvenes, que suelen tener menos inconvenientes a la hora de desplazarse cada día a un sitio diferente o cumplir con ciertos horarios.

Los principales problemas actuales de la profesión son la falta de unificación y el intrusismo. Por un lado existen varias leyes autonómicas que regulan de forma diferente el trabajo en cada lugar del país. No existe un colegio profesional o una asociación única que aúne a todos los detectives de España. Por tanto no se defienden los intereses del colectivo y, según explican, el nuevo reglamento de seguridad «será un caos que provoque el cierre de muchos despachos» por los nuevos requisitos que se les exigirán.

Junto a este se presentan los falsos detectives que operan sin licencia ni estudios: «Actúan sin apenas equipo técnico y a cambio de unas tarifas mínimas. La Policía toma medidas contra ellos, pero las sanciones que reciben son muy pequeñas». En grandes ciudades existe un problema añadido: la restricción de uso de vehículos privados en ciertas zonas. Los despachos de detectives ya negocian con los ayuntamientos para que se les permita operar a pesar de estas normativas. De no ser así, aseguran que perderían dinero en muchos de sus servicios.

El panorama ha cambiado mucho: «A nivel nacional, el sector antes lo copaban cinco o seis empresas dirigidas por personas que llevaban bastantes años en esta profesión. Pero hoy en día ha crecido la competencia y hay 700 u 800 detectives muy jóvenes por todo el país». Explican que esto se debe al reciente impulso que ha tenido esta profesión entre los estudiantes de comunidades como Castilla y León o Madrid. Muchas universidades crearon hace unos años grados de criminología que tuvieron mucho éxito en sus inscripciones.

Un aspecto importante de esta profesión es el relativo a su campo de acción. Únicamente pueden investigar cuestiones privadas. De los delitos públicos solo las injurias y calumnias se encuentran a su alcance, el resto corresponde a competencias de Policía y Guardia Civil. Por ello, no existe como tal una colaboración directa entre cuerpos de seguridad y detectives. Sin embargo, sí que cuentan con su ayuda en caso de requerir la obtención de ciertas informaciones como pueden ser los atestados de accidentes de tráfico. También, el propio detective debe contactar con la policía en caso de observar cualquier delito durante el desarrollo de su actividad.

Además, para contratar sus servicios debe haber un interés jurídico. Tiene que existir una relación jurídica con el investigado, ya sea familiar, contractual o de otro tipo. En el comienzo de cada servicio se firma un contrato y se crea un registro de actividad que se traslada posteriormente a la policía. También se debe comprobar, en caso de ser un tema familiar o de pareja, la inexistencia de denuncias por malos tratos. La policía será en ese caso quien permita o no que se inicie el proceso.

Los detectives pueden investigar en cualquier lugar, ya sea público o privado, salvo el domicilio del particular. Tampoco pueden tomar la imagen de menores de edad salvo previa autorización de los padres o si se trata de una información relevante y necesaria para el juicio. Es habitual que, debido a su trabajo, sufran denuncias por parte de las personas investigadas cuando se dan cuenta de que son vigiladas. Sin embargo, Policía y Guardia Civil cuentan en sus bases de datos con las matrículas de los vehículos de los detectives del mismo modo que pueden conocer las investigaciones que se llevan a cabo. Además, al operar con una licencia emitida por el Ministerio del Interior no pueden sufrir denuncias ya que cuentan con su autorización.

En el desarrollo de la investigación emplean vehículos preparados para poder pasar desapercibidos e incorporan cámaras ocultas tanto en el propio automóvil como en el cuerpo del detective. También disponen de material auxiliar como cámaras de mano o grabadoras de voz. En algunos recintos como restaurantes recurren a instalaciones fijas para grabar robos o vigilar el correcto trabajo de los empleados de una empresa. Internet ha colaborado igualmente a facilitar su labor de obtención de información. Existen aplicaciones y programas que rastrean todos los datos disponibles en la web sobre la persona investigada. Aseguran que en muchos casos es un error compartir demasiados contenidos personales a través de las redes sociales. Los detectives siempre deben aportar al cliente un informe pericial que este debe entregar al juzgado. En él se recoge toda actividad realizada por los investigadores. Además, están obligados a personarse en los juicios el día de la vista para responder a las preguntas de jueces, fiscales y abogados de ambas partes. Allí ratifican la elaboración de este informe y presentan un vídeo con un resumen de todo lo grabado que actúa como prueba en el proceso.

Los despachos no suelen ser muy grandes y suelen operar como autónomos o sociedades limitadas unipersonales. En ciudades más pequeñas no hay un volumen suficiente de trabajo que permita que actúen muchos profesionales.

Para acceder a esta profesión existen dos vías. Puede obtenerse el título propio tras tres años de estudio en una universidad o bien cursar el grado en Criminología que suele permitir la obtención de la licencia de detective. En un futuro existe la posibilidad de que se cree un grado específico de Seguridad Privada. En cuanto a la obtención de la licencia, existe un «férreo control para proteger los derechos fundamentales de los objetivos». Se debe estar dado de alta en la Seguridad Social, presentar un seguro de responsabilidad civil y de caución y cumplir con el Reglamento de Seguridad Privada cuyo borrador está próximo a publicarse.

 

Detectives, la nueva y la vieja escuela

La profesión del Detective Privado ha cambiado de manera radical, y lo seguirá haciendo en pos de la mejora de los servicios a prestar. Es indudable que las nuevas tecnologías han irrumpido para esta mejora de manera explícita en casi la totalidad de los casos que un detective privado lleva a cabo. Pero como todo, debe entenderse de manera cabal y marcarse como objetivo la optimización de estos recursos.

Debe comprenderse que, todas las mejoras existentes son auxiliares específicas del todo, es decir, de la investigación. No puede tomarse como compartimentos estancos, en el cual, el detective se encierra en su despacho y realiza todos sus hallazgos encomendándose a las nuevas tecnologías. Estas ayudan sobremanera en diferentes aspectos, investigación preliminar, por ejemplo en las redes sociales, optimización de recursos materiales,… Pero es indudable que el trabajo de calle, a día de hoy , es insustituible. Mejorado por la tecnología, pero insustituible en su génesis.

El paradigma del trabajo de calle de un detective son los seguimientos. Gracias a los nuevos recursos, estos se realizan de manera diferente a hace algunos años. Las nuevas cámaras, grabadoras,… hacen que, por ejemplo, la distancia a la que el investigador debe realizar su trabajo pueda ser mucho más amplia, reduciendo la probabilidad de ser descubierto. Pero debe estar ahí, en la calle, para hacerlo.

Ya sea a pie o en vehículo a motor los seguimientos seguirán siendo fundamentales, el contacto directo con el investigado es de vital importancia, ya que, no solo permitirá aportar fotografías, que sí pueden ser conseguidas por ejemplo en la redes sociales, sino que también ayudarán a obtener conocimiento de las conductas, movimientos,… del sujeto investigado y esto será de vital importancia sobre todo a la hora de la ratificación en sede judicial, acto de vital importancia del trabajo de un detective privado.

Puede plantearse una duda cuando la investigación es meramente de “despacho”, pero una prueba fotográfica o videográfica, obtenida por un detective, es mucho más que una fotografía o un vídeo, ya que, cuando por ella se le pregunte, el detective podrá explicar el antes, el después y todo el desarrollo vivido para obtener dicha prueba, y eso va inexorablemente unido al trabajo de calle. Las esperas, los seguimientos.

Es por ello que, a pesar que la tecnología hace del trabajo de detective algo “más fácil”, lo que podría denominarse “la vieja escuela”, los seguimientos, esperas, plantones,… deben formar parte del día a día del trabajo, debe seguir siendo el eje fundamental de la investigación, entendiendo que toda mejora es auxiliar al objetivo final, obtener las pruebas para las que fuimos contratados.

Algunos despachos de detectives hemos crecido con el turismo

Quedar con un detective privado tiene su aquel. Imaginen la escena: una terraza de Palma llena de guiris ajenos a los temas que vamos a tratar y el móvil de nuestro detective, sobre la mesa. No puedo evitar preguntarme si me estará grabando. A ver, que hoy a la que toca grabar es a mí. Juan Carlos Cabanach maneja mucha información de los temas más controvertidos de Baleares.

Acostumbrado a moverse off the record, elemental querido Watson, hoy, on the record el director de Grupo Cabanach y presidente de la Asociación de Empresas de detectives privados de España, AEDP, nos cuenta cómo ha cambiado su sector. Y es que no sólo de infidelidades y picaresca ante los seguros viven sus despachos. En las Islas, entre otros temas, investigan casos de fraude por intoxicaciones de turistas, denuncias por alquileres turísticos… Y de detectives se habla, también, en el caso Cursach, todavía con una parte bajo secreto de sumario.

Pregunta.- El juez del caso Cursach ha denunciado indicios de que tanto el propio instructor como el fiscal están siendo seguidos por detectives privados. Aclárenos, con la Ley en la mano, ¿esto sería legal? ¿A su despacho se lo han propuesto?

Respuesta.- Seguir al juez del caso Cursach o al fiscal sería absolutamente ilegal. No se pueden realizar investigaciones prospectivas, se debe contar con una solicitud legítima. A nuestro despacho no le han propuesto este asunto y por supuesto no lo hubiéramos aceptado y, si nos proponen asuntos ilegales, damos cuenta de ello.

P.- En el caso se apunta a seguimientos a políticos y empresarios de la trama. ¿Grupo Cabanach ha participado en ellos? El nombre de su despacho aparece en el sumario, ¿verdad?

R.- Sí, nuestra marca aparece según hemos podido saber cuando se han producido levantamientos parciales. Se evidencia, y por lo tanto, no realizo ninguna revelación de secreto. No hemos realizado seguimientos a políticos en este caso y nuestras actuaciones están ajustadas a la Ley.

P.- Policías corruptos, sexo, drogas, testigos protegidos, amenazas, empresarios de la noche… El caso se complica más que un turbulento guión de cine… ¿Las cloacas de la noche mallorquina son tan oscuras que parece que nadie se libra?

R.- Las cloacas de cualquier noche son muy oscuras, pero también lo son las cloacas diurnas. Considero que para poder opinar bien, hay que poder estudiar el caso y se debe para eso producir el levantamiento del secreto.

P. – Hubo un tiempo en que unos políticos se espiaban unos a otros incluso dentro de su propio partido. ¿Se ha dado en las Islas? ¿Ustedes han trabajado en estos seguimientos?

R.- Te puedo decir que sí, porque salió en múltiples medios de comunicación con todo tipo de interpretaciones y no me resultó cómodo.

P.- Desde el caso Método 3, la Policía controla más los despachos de detectives, ¿en qué consiste este control?

R.- Se ha modificado la Ley. Todos los encargos deben ser por escrito al igual que los informes y se debe detallar en cada expediente quién interviene, si hay peritos que colaboran, que medios técnicos se utilizan… en definitiva, más transparencia. Hemos acertado y los despachos históricos, así como los que tienen intenciones de profesionalizarse, aceptan con gusto.

P.- ¿Es complicado hacer seguimientos en una sociedad pequeña como Mallorca? ¿Cómo sabe cuándo le han pillado? ¿Cómo actúa?

R.- Cualquier seguimiento puede ser muy complicado. Pocas veces nos pillan. Si bien, evidentemente en alguna ocasión se puede dar. Y se debe finalizar el seguimiento y ser transparente con el cliente.

P.- La operación ha estallado esta semana: la trama de falsas intoxicaciones de turistas. La Federación Hotelera está contando con los servicios de detectives privados para desenmascarar la trama. ¿Cómo actúan en estos casos? ¿Qué nos puede contar?

R.- Tengo entendido que la Federación Hotelera ha realizado gestiones y ha mantenido reuniones institucionales a diferentes niveles. Si bien, tengo constancia de que diferentes empresarios hoteleros han tenido que contratar abogados y detectives para recopilar pruebas debido a que estaban en una situación de desamparo.

P.- Pero el trabajo de los detectives ha sido clave para poner en marcha la operación, ¿no es así?

R.- El trabajo de los detectives ha sido el inicio del mismo, comenzaron a tirar del hilo. En este caso, también bajo secreto de sumario, los detectives se subordinan a la Guardia Civil, que está haciendo un gran trabajo con una completa investigación.

P.- La ley, ¿les obliga a denunciar cualquier hecho delictivo con el que se encuentren en sus investigaciones?

R.- Efectivamente, los detectives privados estamos obligados a participar a las autoridades competentes de los hechos delictivos de los que tengamos conocimiento.

P.- Siguiendo con el turismo, ¿en Baleares hay algún tipo de espionaje en este sector?

R.- Más que espionaje, me gustaría hablar de investigación. Los empresarios turísticos utilizan frecuentemente los servicios de despachos profesionales de detectives. Se realizan multitud de encargos y de lo más variopintos. Además, algunos despachos, entre los que nos encontramos nosotros, hemos crecido empresarialmente con la industria turística y hemos ido adaptando nuestras estructuras al servicio de dicho sector.

P.- ¿Ejemplos de estos trabajos?

R.- Ahora mismo está muy de moda el mystery guest, con esta figura chequeamos el cumplimiento de la normativa en los hoteles, desde el funcionamiento del checking hasta la limpieza de las habitaciones, pasando por normativas como la ley antitabaco y que está prohibido dispensar medicamentos. Comprobamos que todo se cumple. También investigamos casos de pérdida desconocida. Se da, por ejemplo, en el coste menú. Existe, por ejemplo, el fraude en la cocina: el cocinero, o el segundo, sustrae género, sacándolo a través de la basura: gambas, filetes… Hemos hecho muchas operaciones de este tipo y ha habido detenciones. En los bares controlamos cajas y camareros, si invitan, si autoconsumen…

P.- Con el alquiler turístico se ha abierto una nueva línea de trabajo para los detectives. ¿Es fácil demostrar que un vecino dedica su piso al alquiler turístico? ¿Cuál es su cliente tipo?

R.- El cliente suele ser una persona perjudicada por las molestias que ocasionan dichas viviendas, comunidades de propietarios o vecinos particulares. En contra de lo que parece, demostrar algo como la ocupación turística de una vivienda es más complicado de lo aparente.

P.- ¿Y eso?

R.- Se buscan subterfugios: se alecciona a los turistas para que no abran la puerta, para que digan que son amigos. Y uno puede tener mil amigos internacionales y a tu casa puedes invitar a quien quieras. Para demostrar que una vivienda se está alquilando a turistas tienes que buscar una evidencia.

P.- ¿Cómo?

R.- Muchas veces es el mismo detective el que tiene que alquilar la casa, directamente o través de las agencias, y así recopilar pruebas.

P.- Uso masivo de internet, redes sociales, ¿el mundo digital complica las investigaciones o las hace más fáciles? ¿Aparecen nuevos casos a investigar?

R.- Sin duda, es un gran progreso. Nosotros disponemos de ciberdetectives. Entre los trabajos que realizamos se encuentra la verificación de identidad, como en relaciones por internet muy consolidadas pero en las que todavía no se ha producido el primer encuentro. En internet se da mucha usurpación de identidad, por eso tenemos clientes que nos piden corroborar que van a quedar con esa persona con la que han estado chateando. También realizamos lo que se llama trabajo de inteligencia, con motores de búsqueda de información que llegan a los años 50 y 60. Se trabaja con buscadores que no están al alcance de cualquiera y nos permite, por ejemplo, relacionar a personas que en un juicio niegan conocerse, etc. En internet, aunque se quiera borrar, siempre queda algo.

P.- Su carrera es un grado universitario, pero hoy con un simple móvil cualquiera lleva un micro y una cámara. ¿Las nuevas tecnologías han traído mucho intrusismo a la profesión?

R.- Los detectives privados tenemos mucho intruso. Me atrevería a decir que hay de dos tipos. Internos y externos. Los externos son personal que no cuenta con la habilitación del Ministerio del Interior y que realiza funciones de detectives. Ahora se llaman Agencias de Inteligencia, pero también lo hacen agencias de noticias, donde se ofrecen a hacer investigación, informes, lo que se llama inteligencia empresarial. Lo que yo llamo intrusismo interno proviene de una serie de universidades que te acreditan online como detective. Se hace todo en la red, en 3 años te habilitan, sin experiencia. Los abogados tienen un curso, prácticas… Aquí, sin embargo, vemos desastres y eso es malo para el cliente, para la imagen del colectivo y para esos mismos detectives que sin experiencia pueden tener problemas y llegar a imputaciones.

P.- ¿Cómo se esconde hoy un teleobjetivo?

R.- Somos camaleónicos y un detective tiene que tener imaginación y reinventarse.

P.- ¿Qué tipo de profesionales trabajan para un despacho como Grupo Cabanach? ¿Cuántos detectives tiene en su despacho? ¿Cuántos casos abiertos de media?

R.- Multidisciplinares. Todos habilitados y contamos con una plantilla media de colaboradores que rondan los 40. Casos de media, directamente como detectives, unos 200. No obstante, asesoramos permanentemente a grandes compañías (el detective no sólo investiga).

P.- Alguno de los casos más complicados que haya resuelto (y que nos pueda contar, claro está).

R.- La localización de una menor desaparecida que se escapó de su hogar y familia en diferentes ocasiones y nos hizo recorrer media España.

P.- Si no me equivoco su padre fue el primer detective privado que hubo en Mallorca, ¿Qué aprendió de él?

R.- Mi padre me aportó principios y valores, además de transmitirme bastantes técnicas y experiencias profesionales igual que a otros miembros de la plantilla hasta el año 1995 aproximadamente. De su despacho salieron grandes profesionales. No obstante, he trabajado también para despachos de Barcelona y Madrid y he colaborado con agencias extranjeras y de inteligencia cuando aquí todavía no se conocían.

P.- ¿Alguno de sus hijos quiere seguir sus pasos?

R.- Supuestamente sí.

P.- La última. ¿Le han contratado alguna vez para investigar a periodistas?

R.- Sí. Nos han contratado en diferentes ocasiones para investigaciones a periodistas y hemos realizado nuestro trabajo. Si bien, también nos han atribuido seguimientos a periodistas que nunca habíamos realizado. Algún día ampliaremos este tema.

Detective privado, una profesión bajo sospecha y que carece de regulación propia

Para Javier Hidalgo, detective privado con más de veinticuatro años de investigaciones a cuestas, su profesión está “del lado de los buenos”, por más que el “desconocimiento entre la sociedad” y las declaraciones “oportunistas” de algunos políticos hayan cuestionado su utilidad y, sobre todo, sus límites. En su mente está la polémica por el informe —finalmente retirado por el abogado que lo propuso como prueba— sobre la actividad en redes sociales de la joven presuntamente violada por cinco hombres durante las fiestas de San Fermín.

“Esto hace daño a la profesión”, reconoce Hidalgo, porque se genera una “desconfianza” en la sociedad, aunque “comprensible” debido a la desinformación sobre la “férrea” legislación a la que se somete al colectivo de detectives privados en España. La situación de estos trabajadores, que han aprendido a convivir bajo el foco, y las últimas polémicas judiciales, llegaron incluso a centrar el debate esta semana del Senado, donde Podemos presentó una moción para impulsar al Gobierno a que ponga coto a la investigación privada. “No somos un bulto sospechoso o unos personajes incómodos, somos un recurso útil, legal, que ofrece todas las garantías y, en ningún caso, enemigos de las personas a las que investigamos”, defiende Hidalgo. También lamenta que el contenido de estos informes elaborados por detectives hayan visto la luz, porque “debería ser secreto, que se quedase en la privacidad de un proceso”, si bien recuerda que “todo lo que no interesa a un detective, va al cajón del olvido y nadie se entera”.

Aumenta la demanda de detectives privados en casos de custodia compartida, pensión compensatoria y delitos informáticos

El experto en Criminología y colaborador del Máster Universitario en ‘Criminología: delincuencia y victimología’ de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), Christian Moreno, ha alertado del incremento de la demanda de detectives privados para casos relacionados con demandas familiares y delitos informáticos.

De esta manera, ha explicado que la “extraña” regulación de la custodia compartida y la incertidumbre que la rodea sobre la competencia autonómica o estatal, ha provocado un incremento en los encargos para realizar investigaciones en el terreno familiar. Además, en ocasiones existen también otros problemas porque “no son los padres los que disfrutan esa custodia compartida sino familiares como abuelos o tíos”, ha matizado.

En este terreno, Moreno señala que los temas relacionados con pensiones alimenticias o compensatorias están “cada vez más” en las agendas de los detectives privados, ya que se dan casos de exparejas que trabajan sin declarar o que conviven con una nueva en el domicilio familiar destinado a los hijos.

DELITOS INFORMÁTICOS Y EMPRESARIALES

El experto de la VIU ha afirmado que, en el mismo nivel que las investigaciones familiares se sitúan los delitos informáticos, una demanda que “no deja de aumentar” ya sea por una intromisión proveniente de Internet, o bien, de algún trabajador de la empresa. En este caso “es común una fuga de información desde dentro hacia la competencia, o de algún miembro que deja la sociedad para montar su propio negocio con la información de su ex compañía”. Para estas situaciones se aplica la informática forense, un sector donde la demanda “va a seguir creciendo en los próximos años”.

Según el Anuario Estadístico del Ministerio del Interior de 2015, los delitos informáticos pasaron de 49.935 en 2014 a 60.154 en 2015. Cabe destacar los delitos de acceso e interceptación ilícita que pasaron de 1.851 a 2.386, los de fraude informático variaron de 32.842 a 40.864, los de interferencia de datos en el sistema de 440 a 900 o los de falsificación informática que pasaron de los 1.874 a 2.361 en ese mismo periodo.

En este campo el detective tiene tres funciones: una preventiva, para evitar sustos y asegurar el control de la información más confidencial y vulnerable; una función de detección para poder investigar cómo y quién hay detrás de un ataque cibernético o una fuga de información; y una tercera función ligada a proporcionar y presentar pruebas de los hechos delictivos delante de un tribunal.

Estas tres demandas en “alza” se suman a los servicios relacionados con los delitos empresariales, una sección que ha aumentado como consecuencia de la coyuntura económica y donde destacan los encargos de investigación de solvencia y localización de deudores, bajas fingidas, fraudes a compañías aseguradoras y mutuas o investigación de competencias desleales entre otras.

 

Lo que muy poca gente sabe de los detectives privados

El cine negro vistió a los detectives de antaño con grandes gabardinas y los ocultó tras una nube de humo de cigarrillos, sentados en un despacho con puerta de madera y cristal opaco. La mesa siempre estaba cubierta de papeles y una chica despampanante les encargaba un caso muy turbio.

Sin embargo, la realidad de hoy en día es muy diferente y la profesión de detective privado es una gran desconocida.

Una profesión legal y regulada

En la actualidad, ser detective privado es una profesión totalmente legal y regulada. Para poder ejercer en España, es necesario haber realizado los estudios de Detective Privado en la universidad, los cuales tienen una duración de 3 años.

Además de obtener el título, es imprescindible cumplir con otros requisitos: estar dado de alta en el Impuesto de Actividades Económicas de Hacienda y en autónomos, así como tener la habilitación del Ministerio del Interior. Para esto último se exige el cumplimiento de todos los requisitos anteriores.

El detective privado es el único profesional que puede realizar investigaciones de carácter privado, tal como marca y especifica la Ley de Seguridad Privada 5/2014. Excepto este tipo de profesionales, nadie puede investigar legalmente para otra persona. Ni vigilantes, ni escoltas, ni policías.

Además de la titulación universitaria, existen otros cursos que son imprescindibles para que el estudiante se enfrente a la realidad de ser detective.

Investigaciones más demandadas en el ámbito empresarial

Las empresas suelen contratar los servicios de un detective privado principalmente en los casos de competencia desleal, de bajas fingidas, de absentismo o bajo rendimiento, y también para realizar informes de solvencia y financieros, entre otros.

Respecto a la competencia desleal, el detective tendrá que obtener las pruebas de que esto está ocurriendo, por lo tanto, será necesario efectuar un seguimiento o vigilancia.

En una baja fingida, será preciso realizar un seguimiento del empleado y verificar si realmente se trata de una baja fingida o no. En el caso de ser cierto, deberá conseguir una grabación que lo demuestre. Lo mismo ocurre con el absentismo o el bajo rendimiento.

Los informes de solvencia y financieros requieren un estudio OSINT de las empresas, así como de los administradores, socios y demás cargos que las llevan, teniendo que recurrir en algunas ocasiones a vigilancias y seguimientos. En estos casos, es muy habitual que se trate de empresas internacionales y haya que viajar a otros países durante el proceso de investigación.

En investigaciones internacionales es necesaria la colaboración de detectives de los países en cuestión y todo lo que implica una investigación en otro país: idioma, seguros, logística, dispositivos y viajes. En este sentido, hay que tener en cuenta que un detective con licencia española no puede hacer un seguimiento fuera de España.

 Otros servicios que se contratan habitualmente a detectives privados

detective privado
  1. Investigaciones familiares en los casos de medidas de divorcio, de régimen de guardia y custodia de menores. También son comunes las contrataciones para investigar el comportamiento de los hijos y conductas extrañas en ellos: ludopatías, drogas, alcohol, etc.
  2. Búsqueda y localización de personas. Los motivos pueden ser varios: para entregar una demanda, porque alguien quiere encontrar a una persona que no ve desde hace tiempo, casos de herencia o por búsqueda de hijos que se han ido de casa.
  3. Informes de arrendamientos, ya sean para probar actividades ilícitas —juegos, fiestas o prostitución—, o para subarriendos, identidad de arrendatarios y acreditación de la verdadera identidad de los inquilinos.
  4. Pruebas periciales, siendo las más demandadas la grafología y documentoscopia, muy habitualmente para comprobar el falso testimonio de testigos.
  5. Barridos electrónicos, donde se busca la colocación de micrófonos o cámaras ocultas, intervención de comunicaciones y escuchas secretas. El barrido electrónico es una contramedida de seguridad que se utiliza para garantizar la confidencialidad.
  6. Vigilancia no uniformada en hoteles, ferias y grandes superficies; un servicio desconocido para la mayoría. Esta función solo pueden realizarla los detectives y, básicamente, se trata de vigilar posibles robos.
  7. Contravigilancias. Se trata de averiguar si alguien está vigilando al cliente y, por otro lado, evitarlo con el correspondiente estudio previo. Los servicios de contravigilancia se suele requerir en casos de malos tratos, bullying, y para personas famosas y empresarios, entre otros.

En resumen, son muchas las funciones que desempeñan los detectives privados, aunque el público, en general, desconoce la mayoría de ellas. Sus servicios resultan imprescindibles tanto para particulares, como para empresas y abogados, pues, sin obtener pruebas, sería imposible ganar los casos. La información es poder, y todo el mundo quiere tener poder.

El fraude al seguro de coches se ha triplicado desde el inicio de la crisis

Los casos de fraude de conductores al seguro del automóvil se han multiplicado por 3,5 desde el inicio de la crisis económica, lo que supone un coste para el sector asegurador de 1.186 millones de euros anuales, casi un 20% más que hace dos años. Así se desprende del III Barómetro del Fraude en el Sector de Autos.

Un 6,3% de los siniestros declarados al seguro son intentos de estafa, lo que supone 3,5 veces más que en 2009. Francisco Valencia, portavoz de una compañía aseguradora apunta que, “seguramente, la crisis tiene algo que ver” en este repunte.

El 71% del fraude se da en el seguro del coche y el propio asegurado es el que intenta defraudar en siete de cada 10 casos. La gran mayoría aluden a daños materiales (95,5%) frente a los daños corporales (4,5%), aunque los primeros tienen un coste medio de 550 euros y los segundos ascienden a 17.400 euros de promedio.

Los daños ajenos al siniestro son la tipología más habitual en los fraudes materiales (77%), seguidos de los montajes preparados con antelación en los que intervienen varias personas (12%), los presupuestos inflados (7%), las averías (1,5%) y los falsos hurtos (1%). Las simulaciones o agravaciones de lesiones se ven en la gran mayoría de los fraudes (98%), principalmente los esquinces cervicales, frente a las enfermedades o lesiones anteriores al siniestro (2%).

Respecto a la época del año, los meses relacionados con las vacaciones (mayo, junio, julio y enero) registran mayores intentos de fraude y el lunes destaca como día de la semana. Cuenca, Murcia y Jaén sobresalen como provincias con más intentos de estafa, y Soria, Salamanca y Burgos, con menos.

El perfil del conductor defraudador es el de un hombre menor de 26 años, con empleo precario o en paro, que justifica su acción por razones de desempleo, intenta incluir más daños de los que realmente tiene en el coche y simula en mayor medida accidentes con contrarios, si bien ha aumentado el de conductores de 30 a 40 años, con estudios superiores y con empleo por cuenta ajena.